dissabte, 6 de setembre del 2008

Felicidad (sin Kinder sorpresa)

Creo que empiezo a entender que es la felicidad.
Solía hablar de apatía y tedio. Era de las que me gustaba deambular sola por pasillos. Me gustaba despreciar a todo el mundo y sentirme especial por ello. Me gustaba sentirme distinta, creerme feliz por ser consciente de que me abrumaba la infelicidad. Un día decidí experimentar, buscar esa felicidad aparente, que ilumina los rostros de esos seres que siempre he considerado inferiores.

Fue entonces cuando me empecé a relacionar con desconocidos. Salí a lugares dónde el alcohol despierta sonrisas estúpidas. Noctambulé borracha por las calles llenas de adolescentes inconscientes. Busqué trabajo y saboree mi propia economía. Me lancé al mundo del consumismo. Madrugué para aprovechar las horas de luz. Y después de todo esto, sólo descubrí que reír produce agujetas en las mejillas. Salir produce dolores en la barriga. Tener amigos produce dolor en la economía, lo que lleva a que trabajar produce cansancio inservible.

Con todas mis conclusiones llegué a pensar que la felicidad era sinónimo de agujetas de mejilla, dolores de barriga y amigos interesados. Pero ahora creo saber que es la felicidad.